Ir al contenido principal

Entradas

LA ENCRUCIJADA DEL ELECTRÓN

–¡Ay Dios mío! ¡Dios mío! ¡Voy a llegar tarde!–. Cuando el electrón llegó al poste enmarañado de cables, casi le da un pasmo. Semejante cruce de caminos era lo más parecido a una pesadilla.  Habían pasado ya dos milisegundos desde que alguien al otro lado de la ciudad diera clic al ratón. A él se le había encomendado, a esas horas de la mañana, el trabajo de transmitir la voluntad del joven que consultaba páginas de Internet sin mucho criterio: periódicos digitales, chistes virales y algo de pornografía.  –¡Pero qué es esto! –exclamó la partícula atómica. Y es que a la hiperactividad ya propia de un electrón se le unió la ansiedad de no saber dónde ir. Así que la angustia comenzó a succionarle el pecho y sintió cómo comenzaba a bajarle la tensión.  Tras él, otros electrones lo superaban a la velocidad del rayo, colándose a derecha, izquierda; arriba, abajo...De pronto, alguien paró a su lado. 
Era un electrón viejo, bastante cascado, con horas de viaje, lo que para un electrón, acost…
Entradas recientes

BÚSCALO EN LA NOCHE

Sube y echa un vistazo; pero no lo hagas ahora. Aún es de día y él duerme.  Mejor al atardecer, cuando el sol se esconda, cuando torne a color sangre.  Hoy es un buen día, hay luna nueva y para él todo comienza de nuevo.  Sube y búscalo. La puerta estará abierta porque nadie acude en la noche. 
Búscalo porque no te recibirá. Llámalo gritando su nombre. Vocifera con todas tus fuerzas.  Que sienta el poder de tu deseo.  Tal vez te cueste hallarlo. Suele vagar por los pasillos, corretear por las escaleras de caracol... Le gusta subir a las almenas para luego descender hasta las catacumbas. 
Grita fuerte su nombre. Nadie más mora en ese castillo. Nadie más será molestado.  Grita fuerte su nombre y al final aparecerá frente a tí, a saber con qué aspecto.  Que no te supere el pánico. Esto es importante, porque tratará de horrorizarte.   Es hábil, hurgará en tus miedos más ocultos. Demuestra que no lo temes. 
Cuando descubra que el espanto no es arma que pueda blandir esta vez, díselo.  Exí…

PREPARADOS

Último repaso y comenzamos...
Foto: Álvaro Machín

ESOS 'TROZOS' DE TIEMPO

A esta pobre le sucede lo que a muchas personas. Nació hace muy pocos días; no tiene aún lucidez para percatarse de que ha venido al mundo en confinamiento. Aún no sabe que gracias a ello gozará de buena salud y tendrá una vida más o menos confortable. Tampoco que pagará un alto precio por ello. De entrada, la privación de su libertad. Trabajará duro para los hombres, a veces sin ser consciente de ello, produciendo litros y litros de leche. Y dará el paseo a la otra orilla cuando ellos lo decidan, quizá en su séptimo cumpleaños. Ella no piensa en todas esas cosas, sencillamente vive, y con un poco de suerte, habrá muchos instantes, periodos, en que será realmente feliz. Esos 'trozos' de tiempo, fugaces, son los que hacen que todo esto merezca la pena...

ELLA PERDIÓ SU MAGIA

Ella aún no lo sabe, pero ha perdido su magia para siempre.     No ha pasado mucho tiempo desde el cataclismo. La catástrofe que envolvió la tierra en fuego hasta terminar con el mundo conocido, el de los hombres y las hadas, para reducirlo todo a la realidad animal.     Ella aún tardará en darse cuenta y por eso insiste en su antiguo hechizo, hipnótico a través de las pupilas de unos ojos que antaño atravesaban el alma y nublaban la razón hasta convertirte en su siervo. Ahora no es más que una serpiente; pero cuidado.     Es un reptil gigantesco, musculoso y recio, capaz de abrazar con la fuerza de un oso, hasta arrancar el último soplo de oxígeno de los pulmones, incluso de la sangre. No es inofensiva, no. Solo perdió su magia... 

A PENSAR...

Cuando no hay nada que decir, mejor sentarse a pensar...

EL HIERRO OXIDADO

Los dos críos no pudieron exigirle nada más a sus pulmones. Estaban exhaustos y el pecho les ardía por dentro. Habían corrido como gacelas durante al menos media hora; y para nada porque allí, en el cementerio, nada parecía diferente al resto del pueblo. Todo estaba igual de rojo, como sus botas, enfangadas en ese barro brillante. Pasadas doce semanas del accidente en la mina, ya nadie podía ganarle la batalla al hierro oxidado. El murete que contenía las escorias de la explotación industrial a cielo abierto reventó liberando el mineral, que se había filtrado en el agua para después conquistar el pueblo entero.  Casi parece que el propio hierro pudiera pensar, que hubiera imaginado este plan redondo y lo estuviera consumando. Seguro que ahora mismo, viendo el paisaje, estaría festejándolo.  Los grifos de las cocinas emanaban el líquido rojo, como las fuentes y los manantiales del monte. A veces, cuando se encadenaban varios días sin llover, se volvía más viscoso, más rojizo. Entonces…