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LOS MUNDOS INVENTADOS

Al estudiar la esencia misma del cerebro, el porqué de su existencia, la ciencia regresa al pasado más remoto. Al tiempo en que las células se asociaron para crear seres más complejos. A una época en que esa simbiosis alumbró el primer ser multicelular suficientemente complejo como para moverse por cuenta propia.     La capacidad motriz fue condición necesaria para buscar alimento o para reproducirse. ¿Qué hizo aquel primer cerebro? Trató de comprender la realidad, el entorno que lo rodeaba para interaccionar con él. Aquella primera imagen del ecosistema fue el primer pensamiento creativo sobre la tierra. Y esa creatividad es precisamente la que ha permitido a la evolución caminar hacia la aparición del hombre moderno, entre otras cosas.   Emily Nasbaum, de la Universidad de Yale; y Paul Silva, de Greensboro, llegaron a sugerir que la inteligencia tiene una correlación clara con la creatividad. Atribuyen el carácter abstracto de las estrategias más creativas a un atributo de éxito…
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HAGAN CASO DE SUS CORAZONADAS

El símil con el que el psicólogo y divulgador Daniel Goleman describe el funcionamiento de las llamadas ‘neuronas espejo’ sirve para entender la clave de la empatía. Según Goleman, existen leyendas en torno a su descubrimiento. “Mi preferida tiene que ver con un laboratorio italiano en el que se hacía un mapeo del córtex motor, la parte del cerebro que mueve el cuerpo de un mono. Medían las neuronas individuales, de una en una, observando las células que solo tenían una función y nunca se activaban cuando el animal hacía otra actividad”. Un día descubrieron a un ayudante del centro plantado delante de la jaula del animal mientras comía un helado. Cada vez que el hombre elevaba el brazo para llevarse el dulce a la boca se activaban las neuronas del mono destinadas a realizar la misma función. “Ahora sabemos que el cerebro humano está salpicado de ‘neuronas espejo’ que reflejan en nosotros exactamente lo que vemos en los demás: sus emociones, o incluso sus intenciones”, aclara Golem…

UN POZO INSONDABLE DE SECRETOS

Aún miro abajo con una pulsión enfermiza, porque pienso infeliz que algún día veré aquello que está oculto. Pero rápido comprendo que la oscuridad allá a lo lejos, en el enigmático fondo, permanecerá siempre tapándolo todo. Y me enfado, me desinflo y me quiebro impotente. 

Me duele pensar que todo lo que creí ver al alba, cuando el primer sol de la mañana se coló por el agujero, era solo una ilusión, quizá un reflejo del agua. No quiero imaginar que esa ficción duró todo este tiempo. 

Creo también que bebí muchas veces de este pozo, cuando el sol estaba bien alto y sentía los torrentes subterráneos de agua cristalina correr hacia el corazón del abismo. Ahí fui feliz, supe que era verdad, y es que hay cosas que no se pueden fingir. 

Quizá al principio miré desde arriba, sin asomarme. Tenía miedo. Pero luego me acostumbré a ese líquido puro y limpio. Pensé que quizá había encontrado la mejor agua del mundo. 

Entonces llegó la tormenta. 

Desde arriba contemple impotente, sin saber mu…

EL BESO DE HADA

No hay nada capaz de nublar el sentido de un hada joven salvo el beso de un chico. Ellas son reservadas, astutas y rara vez se dejan ver en el bosque; pero al final de la primavera, cuando ya no pueden contener su efervescencia vital, violan todas las reglas establecidas. Esos preceptos  que mantienen el mundo de la fantasía mimetizado en el mundo real, sin que nadie se de cuenta. 
Todo sucede horas antes de que entre el verano, durante el solsticio. Si es un día de calor y la humedad se condensa en bruma, las hadas jóvenes dejan sus escondites en las cortezas de los árboles, en el interior de los arbustos o entre la hojarasca y buscan un chico apuesto antes de que se ponga el sol. Su pulsión es tan irrefrenable como pura, pues solo quieren enamorarse. Pero será un amor fugaz, que consumarán con un beso. No todo el mundo sabe que a un hada le basta un solo beso para ver el interior de un corazón. 
Aquí las hadas jóvenes aprenderán una lección importante, porque tras cegarse por al…

SE PREPARA TORMENTA

-Aquí hace bastante frío, más que en el océano, ¿no te parece?
-No hace falta que lo jures...

-Y huele bastante mal...
-Claro
-No sé exactamente a qué, pero muy mal.
-Es pescado podrido, merluzo.
-¿Pescado podrido?
-Si
-¿De dónde viene?
-¡De ti!
-¿Estás de coña?
-No, hueles realmente mal, y yo también. Igual que todos estos que están aquí, tiesos.
-¿Tiesos?

-Al menos estamos todos enteros...
-¿Quieres decir que estamos todos muertos?
-¿Me estás tomando el pelo?
-¿Mmm?
-Estamos todos muertos, amigo.

-Maldita sea, algo sospechaba, mucha tranquilidad, todo el mundo callado por aquí...
-Todos menos tú.

-¿A qué estamos esperando?
-A que nos coman.
-¿Eh?
-Maldita sea amigo, cállate...
-¿Explícame eso?
-Olvídalo, a tí te dejarán por bobo...
-No sé por qué tienes que faltarme al respeto continuamente...
-O quizá te coman hoy mismo, con patatas y al horno. Estarás muy rico...
-Sádico...
-Es lo que hay, amigo.
-¿Por qué?
-Porque a ellos les gusta comer pescado en estas fechas.
-¿Quiénes son el…

EFECTIVAMENTE SEREMOS INMORTALES

Quizá la necesidad de someter al otro sea algo consustancial a la especie humana. Por atroz que pueda parecer, tal vez forma parte de ese conjunto de impulsos primarios que emanan de esa zona del cerebro más ancestral. La que compartimos con cientos de especies, que nos enloquece por hambre o sexo. Puede que sea un mecanismo de supervivencia. El que está arriba, permanece; el otro, muere. 
La ley dice que nadie puede esclavizar a nadie. Pero no hay reglamento que impida esclavizar a algo. Las máquinas, hoy en día, son los nuevos siervos de la humanidad. Y nadie siente remordimientos por esos brazos mecanizados que trabajan de sol a sol en cientos de fábricas. Los vemos como lo que son, amasijos de hierros que cobran vida gracias a la electrónica. Pero la tecnología avanza, eso es indudable. Y llegará el día en que nadie pueda distinguir un robot de un hombre. ‘Inteligencia Artificial’ (Steven Spielberg, 2001) habla precisamente de esto.
¿Qué sucederá entonces? El cerebro humano es…

IT, SOPA CON TROPIEZOS

Cuando un alma inocente teme la oscuridad de la noche por culpa de uno de los personajes más terroríficos creados por Stephen King, resucitado con gran  eficacia en la nueva película de Andrés Muschietti, solo queda matarlo. Pero ¿cómo? La fantasía solo puede combatirse con fantasía.     -¿Cómo podrías acabar con él? Tú no puedes porque es un ente mágico, está fuera de tu alcance- razonó este alma inocente.     -Conozco a alguien que puede hacerlo- respondí.  Mi otro yo, el de la fantasía, el personaje más importante sobre el que he escrito... El viejo de los trece dedos, o lo que queda de él... 
Antes de que su historia continúe, porque aún queda mucho por contar... Este relato es un juego, no más que eso. Lo que llaman un 'Spin off'. Una práctica literaria para comprobar qué ocurriría si en uno de esos universos paralelos, donde todo está permitido, ambos protagonistas se encontraran...
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