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Entradas

LOS UNIVERSOS PARALELOS

-Repíteme lo de los Universos paralelos. Todavía no sé si lo he entendido... Él respiró un segundo y allí, en mitad de la playa, buscó el tono más didáctico. Tuvo una idea. Levantó la mano, volviéndola sobre la palma. -¿Recuerdas eso que decían que esta línea te indicaba lo que ibas a vivir? Que esta era la línea de vida de una persona... Ella frunció el cejo, escéptica... -Sí, un cuento... -Vale, un cuento, pero es un ejemplo... Ahora mira el suelo... Imagina que todos esos surcos sobre la arena son vidas diferentes.  Ella obedeció para fijar la atención en la arena. El sol se filtraba por los diminutos canales de agua que comenzaba a conquistar la playa con la subida de la marea.  -Pues imagina que no se trata de vidas diferentes de distintas personas sino de una misma. Que todos esos caminos son posibles caminos que seguiría tu vida... -Ya- Asintió ella. -¿Y hay alguna de mis vidas en la que no te haya conocido? -En serio... Pues habrá algunas en las que no esté yo, otras en las q…
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EL ENEMIGO OLVIDADO (Un juego con los lectores. Lee el final)

'Sinestesia'. Samuel recordó la palabra que había aprendido ese día en clase de quinto. La abuela estaba en casa y eso significaba tarta de manzana. Visualizar el episodio, que se producía solo una vez al mes, le activaba la salivación y una emoción que le recorría la espalda con un escalofrío. A Samuel le gustaban los dulces. Demasiado. El médico había advertido a su madre que debía restrigir su dieta si no quería convertirlo en un adulto obeso; pero a él le importaba un comino. En bicicleta corría más que su colega Tomy. Siempre le dejaba atrás.
-¡Vamos! Siempre tengo que esperarte... -gritó con la cara congestionada por el esfuerzo sobre los pedales. Conoció a Tomy seis años antes. En un cumpleaños de su hermano, Jaime, que era tres mayor que él. El pequeño Tomy se encontraba en esa frontera crítica en que no eres lo suficientemente alto como para ir con los mayores, ni lo suficientemente bajo como para ser uno de los pequeños, así que se juntó con Samuel, que vivía en el…

¿QUÉ VES?

Cuadro: José Carlos Rojo

SOLO

Dicen que tanto esmero pone el artista al esculpir su estatua que a veces le nace un alma. Se equivocan. No es la estatua la que cobra vida, es al propio metal al que parece latirle el corazón. 
Al principio no tenía forma humana. Su primer recuerdo, en que comenzó a tomar conciencia de sí mismo, es el de un montón de lingotes de cobre esperando a ser fundidos en el molde de niño. Entonces ya se sentía solo
Pensó que aquella forma humana que lo esperaba al enfriar el metal le despertaría ese alma que a otros les había brotado... Lo convertiría en uno más de ellos, los que viven: que hablan, pasean, ríen, se acarician, se susurran palabras al oído y se besan. 
Fundieron los lingotes de cobre y los dejaron enfriar en el molde del niño. Poco a poco  comenzó a sentir los brazos; luego las piernas, y los dedos de los pies. Notó un tacto en los labios y en la nariz. Era el artesano que limpiaba su cara para despegarla del molde. Así llegó al mundo. Así, se convirtió en un niño de cobre. 

LOS MUNDOS INVENTADOS

Al estudiar la esencia misma del cerebro, el porqué de su existencia, la ciencia regresa al pasado más remoto. Al tiempo en que las células se asociaron para crear seres más complejos. A una época en que esa simbiosis alumbró el primer ser multicelular suficientemente complejo como para moverse por cuenta propia.     La capacidad motriz fue condición necesaria para buscar alimento o para reproducirse. ¿Qué hizo aquel primer cerebro? Trató de comprender la realidad, el entorno que lo rodeaba para interaccionar con él. Aquella primera imagen del ecosistema fue el primer pensamiento creativo sobre la tierra. Y esa creatividad es precisamente la que ha permitido a la evolución caminar hacia la aparición del hombre moderno, entre otras cosas.   Emily Nasbaum, de la Universidad de Yale; y Paul Silva, de Greensboro, llegaron a sugerir que la inteligencia tiene una correlación clara con la creatividad. Atribuyen el carácter abstracto de las estrategias más creativas a un atributo de éxito…

HAGAN CASO DE SUS CORAZONADAS

El símil con el que el psicólogo y divulgador Daniel Goleman describe el funcionamiento de las llamadas ‘neuronas espejo’ sirve para entender la clave de la empatía. Según Goleman, existen leyendas en torno a su descubrimiento. “Mi preferida tiene que ver con un laboratorio italiano en el que se hacía un mapeo del córtex motor, la parte del cerebro que mueve el cuerpo de un mono. Medían las neuronas individuales, de una en una, observando las células que solo tenían una función y nunca se activaban cuando el animal hacía otra actividad”. Un día descubrieron a un ayudante del centro plantado delante de la jaula del animal mientras comía un helado. Cada vez que el hombre elevaba el brazo para llevarse el dulce a la boca se activaban las neuronas del mono destinadas a realizar la misma función. “Ahora sabemos que el cerebro humano está salpicado de ‘neuronas espejo’ que reflejan en nosotros exactamente lo que vemos en los demás: sus emociones, o incluso sus intenciones”, aclara Golem…

UN POZO INSONDABLE DE SECRETOS

Aún miro abajo con una pulsión enfermiza, porque pienso infeliz que algún día veré aquello que está oculto. Pero rápido comprendo que la oscuridad allá a lo lejos, en el enigmático fondo, permanecerá siempre tapándolo todo. Y me enfado, me desinflo y me quiebro impotente. 

Me duele pensar que todo lo que creí ver al alba, cuando el primer sol de la mañana se coló por el agujero, era solo una ilusión, quizá un reflejo del agua. No quiero imaginar que esa ficción duró todo este tiempo. 

Creo también que bebí muchas veces de este pozo, cuando el sol estaba bien alto y sentía los torrentes subterráneos de agua cristalina correr hacia el corazón del abismo. Ahí fui feliz, supe que era verdad, y es que hay cosas que no se pueden fingir. 

Quizá al principio miré desde arriba, sin asomarme. Tenía miedo. Pero luego me acostumbré a ese líquido puro y limpio. Pensé que quizá había encontrado la mejor agua del mundo. 

Entonces llegó la tormenta. 

Desde arriba contemple impotente, sin saber mu…