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PRADERA MARINA

¿D ónde están las vacas del mar? ¿Quién rumia aquel pasto acuático, tan cuidado y homogéneo? Y al confundir las dimensiones, si se da rienda suelta a la imaginación, se puede vislumbrar una de esas imágenes aéreas de una extensa pradera africana, salpicada de pequeñas lagunas…

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LA ENCRUCIJADA DEL ELECTRÓN

–¡Ay Dios mío! ¡Dios mío! ¡Voy a llegar tarde!–. Cuando el electrón llegó al poste enmarañado de cables, casi le da un pasmo. Semejante cruce de caminos era lo más parecido a una pesadilla.  Habían pasado ya dos milisegundos desde que alguien al otro lado de la ciudad diera clic al ratón. A él se le había encomendado, a esas horas de la mañana, el trabajo de transmitir la voluntad del joven que consultaba páginas de Internet sin mucho criterio: periódicos digitales, chistes virales y algo de pornografía.  –¡Pero qué es esto! –exclamó la partícula atómica. Y es que a la hiperactividad ya propia de un electrón se le unió la ansiedad de no saber dónde ir. Así que la angustia comenzó a succionarle el pecho y sintió cómo comenzaba a bajarle la tensión.  Tras él, otros electrones lo superaban a la velocidad del rayo, colándose a derecha, izquierda; arriba, abajo...De pronto, alguien paró a su lado. 
Era un electrón viejo, bastante cascado, con horas de viaje, lo que para un electrón, acost…

ELLA PERDIÓ SU MAGIA

Ella aún no lo sabe, pero ha perdido su magia para siempre.     No ha pasado mucho tiempo desde el cataclismo. La catástrofe que envolvió la tierra en fuego hasta terminar con el mundo conocido, el de los hombres y las hadas, para reducirlo todo a la realidad animal.     Ella aún tardará en darse cuenta y por eso insiste en su antiguo hechizo, hipnótico a través de las pupilas de unos ojos que antaño atravesaban el alma y nublaban la razón hasta convertirte en su siervo. Ahora no es más que una serpiente; pero cuidado.     Es un reptil gigantesco, musculoso y recio, capaz de abrazar con la fuerza de un oso, hasta arrancar el último soplo de oxígeno de los pulmones, incluso de la sangre. No es inofensiva, no. Solo perdió su magia... 

SUS OJOS AZULES

La luz de la llama iluminaba tímidamente la habitación, que se tornaba más oscura cada vez que ella cerraba sus ojos azules, destellos resplandecientes de océano, para degustar sin distracciones el placer en su interior. Tensos los músculos, húmedos los labios y la piel, los cuerpos encontraban a veces esa compenetración orgánica de los amantes que se conocen. Ahí, cuando llega la explosión, se afanaba él en silenciar el placer de ella, callando su boca con la mano, para no ser descubiertos en mitad de la noche.  Ahora ella mantiene silencio incluso sin pedírselo; para zanjar el lance furtivo. Para olvidar una aventura necesaria, pero diseñada con fecha de caducidad. Y pese a que esas cartas siempre estuvieron sobre la mesa, ninguno de los dos puede garantizar hoy que sus pieles húmedas nunca vuelvan a encontrarse; que ella ilumine con su mirada otra habitación oscura y que él silencie de nuevo su placer en mitad de la noche. No pueden garantizarlo porque no depende completamente de …