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EXPLOSIÓN DE REALIDAD

En tierra Hostil
Sin moralinas, ni lecciones. Sólo muestra, cuenta y repara en la triste adicción adrenalítica que cautiva a quien lejos de alcanzar la felicidad en la vida, prefiere encontrar sentido a jugársela. Aséptica y dura visión la de su directora, Kathryn Bigelow. Lo hace sin darse importancia, con una cámara en mano que no pretende recordar que lo es, y con una libertad narrativa que huye de cualquier formalismo y atrapa al respetable en un camino que confunde, sorprende, se intuye -en contadas ocasiones- y se resuelve para cerrar el círculo con un sentido claro, centrado en el protagonista, hacia lo personal, que deja entrever claves del planteamiento que algún día hiciera Francis Ford Coppola en ‘Apocalypse Now’. Es una mirada desentendida de credos políticos, pegada al suelo, a la realidad e incluso a la crueldad -nada que decir sobre el pequeño discurso que se reserva para su propio bebe, cargado de un pesimismo moral que ilustra a un personaje coloreado con el pincel de la psicopatía suicida- que no entiende de banderas ni de causas, sólo de personas. Ahí profundiza con total sutileza, en los momentos íntimos -durmiendo con la escafandra del traje- o en los compartidos -con celebraciones de camaradas que terminan en confusión violenta-.
Aquí no hay héroes, sólo víctimas. Esclavos de la vida, de sus vidas, de la guerra y de las reglas que la rigen. El conflicto manda, y nadie lo cuestiona -sólo una rabia fugaz ahoga el corazón por el lamentable destino reservado a ese chico irakí que una mañana dejó de vender DVDs-. La muerte pasa a un segundo plano, a conformar una guerra solapada construida con pequeñas batallas, una por cada bomba desactivada, con trofeo incluido, todos coleccionados en un cajón bajo la cama. Allá donde guarda la integridad, la emoción, la llama de una vida apagada que espera ser definitivamente arrebatada con la misma frialdad con la que atrapa su directora. De cara a la verdad, sin artificios, más que los que explotan a lo largo de su metraje.

http://www.eldiariomontanes.es/v/20100221/cultura/cine/explosion-realidad-20100221.html

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Todo sucede horas antes de que entre el verano, durante el solsticio. Si es un día de calor y la humedad se condensa en bruma, las hadas jóvenes dejan sus escondites en las cortezas de los árboles, en el interior de los arbustos o entre la hojarasca y buscan un chico apuesto antes de que se ponga el sol. Su pulsión es tan irrefrenable como pura, pues solo quieren enamorarse. Pero será un amor fugaz, que consumarán con un beso. No todo el mundo sabe que a un hada le basta un solo beso para ver el interior de un corazón. 
Aquí las hadas jóvenes aprenderán una lección importante, porque tras cegarse por al…

SE PREPARA TORMENTA

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-¿Tiesos?

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-¿Explícame eso?
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MENOS LUZ, POR FAVOR

    Nos empeñamos en poner más y más luz sobre lo incomprensible, con la esperanza de entenderlo; y todo se solucionaría si sencillamente admitiésemos que hay que aprender a mirar de otra manera…