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MANERAS DE SER FELIZ

LA RED SOCIAL
De entre el cúmulo de virtudes del último trabajo de David Fincher es difícil quedarse con una. Como ocurre con cualquier otra obra maestra, puede que sea esa capacidad de imbuir al espectador en el tren de la narración, sin esfuerzo, sin tiempo para respirar. Puede que sea aún mejor que cuando éste recuerda que está en el cine, cuando el autor suelta su mano por un instante, se encuentra con el estilo sublime de un lenguaje certero, aséptico, brillante y a la vez bello -la ampulosa secuencia de las regatas es un ejemplo-. Pero no es ese todo el mérito. El aplauso también va para el libreto, y para su responsable, Aron Sorkin. También para los que le dejaron hacer, sin tachar un renglón de un texto que hila los retazos de una historia construida a base de eventos, de emociones, de ideas y traiciones. Y así se llega al nivel más bajo, al que importa, al que tiene la llave para convertir el filme en una cinta de culto. El regusto final se regodea sin remilgos en el bochornoso autoengaño. No sólo en el de las 500 millones de almas con vida proyectada en la Red, víctimas de una inercia con tintes de moda que no debiera tardar en caducar; sino en el de una sociedad hiptonizada por los fuegos de artificio -cada vez más evidentes- de un ciberespacio predador de la vida real en favor de la virtual.
Fincher culmina con línea editorial clara. Dibuja el personaje, paradigma del resentimiento, del complejo social traducido en venganza, en odio, en desprecio moral. Modela el incrédulo dueño soberbio, y menos genial de lo que aparenta -el nacimiento de Facebook es una suma de plagios-, de una idea que hoy se vendería por 6.900 millones de dólares, pero mañana podría no valer nada. Perfila la ambición ciega consecuencia del rechazo, del aislamiento intelectual, del sueño del rey destronado que nunca fue rey, y que transfigura la realidad situándose en el epicentro; sin darse cuenta de que todo es mucho más fácil. Que las metas insanas no están de verdad ahí; que existen otros modos de ser feliz. Que hay reales maneras de serlo, de hecho.

http://www.eldiariomontanes.es/v/20101107/cultura/cine/maneras-feliz-20101107.html

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Desde luego ya somos más de uno y de dos los que nos hemos planteado darnos de baja en facebook, ya que tras un tiempo "disfrutando" de sus ventajas, estamos empezando a ver también sus inconvenientes. Estoy de acuerdo en que poco a poco todos iremos perdiendo el interés.

Popular

LA VANIDAD DEL LEVIATÁN

En realidad, muy pocos lo conocieron en vida; y si lo hicieron, ninguno pudo contarlo. Narra la leyenda que los barcos nunca lo veían acercarse; pero su presencia se sentía en el oleaje, agitado; en la tonalidad del agua, más oscura; o incluso en el hedor del ambiente, teñido de un azufre ácido que corroía la pituitaria. Su tamaño alimentó decenas de especulaciones. Hay quien confesó haberlo visto emerger en oriente y al mismo tiempo mover un gran tentáculo en poniente, en lugares separados por una milla marina de distancia. Una vez conocidas sus atrocidades, jamás ningún marino volvió a temer al diablo. Solo lo temieron a él, al gran Leviatán. La gran aberración bajo las aguas, el gran dios del mal, quizá Poseidón mutado en bestia. Pero explica la literatura que la fantasía lo legitima todo; y si hay maravillas que germinan del mal, también las hay que lo hacen del bien. 
Un verano de hace siglos, cuando el mundo todavía se estaba haciendo, una pequeña niña griega pergeñó su venganz…

SE PREPARA TORMENTA

-Aquí hace bastante frío, más que en el océano, ¿no te parece?
-No hace falta que lo jures...

-Y huele bastante mal...
-Claro
-No sé exactamente a qué, pero muy mal.
-Es pescado podrido, merluzo.
-¿Pescado podrido?
-Si
-¿De dónde viene?
-¡De ti!
-¿Estás de coña?
-No, hueles realmente mal, y yo también. Igual que todos estos que están aquí, tiesos.
-¿Tiesos?

-Al menos estamos todos enteros...
-¿Quieres decir que estamos todos muertos?
-¿Me estás tomando el pelo?
-¿Mmm?
-Estamos todos muertos, amigo.

-Maldita sea, algo sospechaba, mucha tranquilidad, todo el mundo callado por aquí...
-Todos menos tú.

-¿A qué estamos esperando?
-A que nos coman.
-¿Eh?
-Maldita sea amigo, cállate...
-¿Explícame eso?
-Olvídalo, a tí te dejarán por bobo...
-No sé por qué tienes que faltarme al respeto continuamente...
-O quizá te coman hoy mismo, con patatas y al horno. Estarás muy rico...
-Sádico...
-Es lo que hay, amigo.
-¿Por qué?
-Porque a ellos les gusta comer pescado en estas fechas.
-¿Quiénes son el…

EL BESO DE HADA

No hay nada capaz de nublar el sentido de un hada joven salvo el beso de un chico. Ellas son reservadas, astutas y rara vez se dejan ver en el bosque; pero al final de la primavera, cuando ya no pueden contener su efervescencia vital, violan todas las reglas establecidas. Esos preceptos  que mantienen el mundo de la fantasía mimetizado en el mundo real, sin que nadie se de cuenta. 
Todo sucede horas antes de que entre el verano, durante el solsticio. Si es un día de calor y la humedad se condensa en bruma, las hadas jóvenes dejan sus escondites en las cortezas de los árboles, en el interior de los arbustos o entre la hojarasca y buscan un chico apuesto antes de que se ponga el sol. Su pulsión es tan irrefrenable como pura, pues solo quieren enamorarse. Pero será un amor fugaz, que consumarán con un beso. No todo el mundo sabe que a un hada le basta un solo beso para ver el interior de un corazón. 
Aquí las hadas jóvenes aprenderán una lección importante, porque tras cegarse por al…