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EL VIEJO DE LOS TRECE DEDOS



"Con valor se plantó frente al espejo para contemplar su
animalidad, la imagen de ese lugar recóndito de su alma
salvaje que gritaba libertad. Un profundo vacío pareció
succionarle el pecho por la aberración que le devolvía el reflejo.
Envuelto en pelo, descomunales las garras y los dientes y
desproporcionado el hocico. Quiso llorar por no poder acallar
esa parte de sí, por inducirle a la deformidad, por obligarle a
todo aquello que no quería ser, a todo lo que no podía ser. Y en
medio de esa profunda pena, ni siquiera pudo desahogarse,
porque los lobos no tienen lágrimas"

                
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Comentarios

Pacunero ha dicho que…
muy bien...

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EL BESO DE HADA

No hay nada capaz de nublar el sentido de un hada joven salvo el beso de un chico. Ellas son reservadas, astutas y rara vez se dejan ver en el bosque; pero al final de la primavera, cuando ya no pueden contener su efervescencia vital, violan todas las reglas establecidas. Esos preceptos  que mantienen el mundo de la fantasía mimetizado en el mundo real, sin que nadie se de cuenta. 
Todo sucede horas antes de que entre el verano, durante el solsticio. Si es un día de calor y la humedad se condensa en bruma, las hadas jóvenes dejan sus escondites en las cortezas de los árboles, en el interior de los arbustos o entre la hojarasca y buscan un chico apuesto antes de que se ponga el sol. Su pulsión es tan irrefrenable como pura, pues solo quieren enamorarse. Pero será un amor fugaz, que consumarán con un beso. No todo el mundo sabe que a un hada le basta un solo beso para ver el interior de un corazón. 
Aquí las hadas jóvenes aprenderán una lección importante, porque tras cegarse por al…

SE PREPARA TORMENTA

-Aquí hace bastante frío, más que en el océano, ¿no te parece?
-No hace falta que lo jures...

-Y huele bastante mal...
-Claro
-No sé exactamente a qué, pero muy mal.
-Es pescado podrido, merluzo.
-¿Pescado podrido?
-Si
-¿De dónde viene?
-¡De ti!
-¿Estás de coña?
-No, hueles realmente mal, y yo también. Igual que todos estos que están aquí, tiesos.
-¿Tiesos?

-Al menos estamos todos enteros...
-¿Quieres decir que estamos todos muertos?
-¿Me estás tomando el pelo?
-¿Mmm?
-Estamos todos muertos, amigo.

-Maldita sea, algo sospechaba, mucha tranquilidad, todo el mundo callado por aquí...
-Todos menos tú.

-¿A qué estamos esperando?
-A que nos coman.
-¿Eh?
-Maldita sea amigo, cállate...
-¿Explícame eso?
-Olvídalo, a tí te dejarán por bobo...
-No sé por qué tienes que faltarme al respeto continuamente...
-O quizá te coman hoy mismo, con patatas y al horno. Estarás muy rico...
-Sádico...
-Es lo que hay, amigo.
-¿Por qué?
-Porque a ellos les gusta comer pescado en estas fechas.
-¿Quiénes son el…

SOLO

Dicen que tanto esmero pone el artista al esculpir su estatua que a veces le nace un alma. Se equivocan. No es la estatua la que cobra vida, es al propio metal al que parece latirle el corazón. 
Al principio no tenía forma humana. Su primer recuerdo, en que comenzó a tomar conciencia de sí mismo, es el de un montón de lingotes de cobre esperando a ser fundidos en el molde de niño. Entonces ya se sentía solo
Pensó que aquella forma humana que lo esperaba al enfriar el metal le despertaría ese alma que a otros les había brotado... Lo convertiría en uno más de ellos, los que viven: que hablan, pasean, ríen, se acarician, se susurran palabras al oído y se besan. 
Fundieron los lingotes de cobre y los dejaron enfriar en el molde del niño. Poco a poco  comenzó a sentir los brazos; luego las piernas, y los dedos de los pies. Notó un tacto en los labios y en la nariz. Era el artesano que limpiaba su cara para despegarla del molde. Así llegó al mundo. Así, se convirtió en un niño de cobre.