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ENTRE EL PRINCIPIO Y EL FINAL


La mano derecha le tiembla, agarrotada por el forcejeo, marcado en llagas el mango de la navaja que le ha hundido al otro en el pecho; porque la humedad de la niebla reblandece la sangre y le devuelve su viscosidad. Los dos entendieron rápido que en este mundo solo habría lugar para uno; para él, que sí verá el amanecer al final de la calle. Que sea su compañero quien disfrute la eterna oscuridad de la muerte. Y ahí, entre el principio y el final de la avenida, maldice a la vida por condenarlo al dualismo de un mundo de claros y oscuros, donde ahora solo reluce el rojo vivo de la sangre que vomita su estómago a través de una herida que no conocía, y que en frío siente en lo más profundo de las entrañas.
José Carlos Rojo

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SOLO

Dicen que tanto esmero pone el artista al esculpir su estatua que a veces le nace un alma. Se equivocan. No es la estatua la que cobra vida, es al propio metal al que parece latirle el corazón. 
Al principio no tenía forma humana. Su primer recuerdo, en que comenzó a tomar conciencia de sí mismo, es el de un montón de lingotes de cobre esperando a ser fundidos en el molde de niño. Entonces ya se sentía solo
Pensó que aquella forma humana que lo esperaba al enfriar el metal le despertaría ese alma que a otros les había brotado... Lo convertiría en uno más de ellos, los que viven: que hablan, pasean, ríen, se acarician, se susurran palabras al oído y se besan. 
Fundieron los lingotes de cobre y los dejaron enfriar en el molde del niño. Poco a poco  comenzó a sentir los brazos; luego las piernas, y los dedos de los pies. Notó un tacto en los labios y en la nariz. Era el artesano que limpiaba su cara para despegarla del molde. Así llegó al mundo. Así, se convirtió en un niño de cobre. 

MENOS LUZ, POR FAVOR

    Nos empeñamos en poner más y más luz sobre lo incomprensible, con la esperanza de entenderlo; y todo se solucionaría si sencillamente admitiésemos que hay que aprender a mirar de otra manera…

LOS UNIVERSOS PARALELOS

-Repíteme lo de los Universos paralelos. Todavía no sé si lo he entendido... Él respiró un segundo y allí, en mitad de la playa, buscó el tono más didáctico. Tuvo una idea. Levantó la mano, volviéndola sobre la palma. -¿Recuerdas eso que decían que esta línea te indicaba lo que ibas a vivir? Que esta era la línea de vida de una persona... Ella frunció el cejo, escéptica... -Sí, un cuento... -Vale, un cuento, pero es un ejemplo... Ahora mira el suelo... Imagina que todos esos surcos sobre la arena son vidas diferentes.  Ella obedeció para fijar la atención en la arena. El sol se filtraba por los diminutos canales de agua que comenzaba a conquistar la playa con la subida de la marea.  -Pues imagina que no se trata de vidas diferentes de distintas personas sino de una misma. Que todos esos caminos son posibles caminos que seguiría tu vida... -Ya- Asintió ella. -¿Y hay alguna de mis vidas en la que no te haya conocido? -En serio... Pues habrá algunas en las que no esté yo, otras en las q…