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NO HABRÁ MÁS MIEDOS

   Es el monarca del mundo salvaje, pero ese título no lo salvó del miedo. Sabe lo que le viene encima, o quizá solo lo sospecha, y en ese caso la imaginación solo empeorará las cosas. A las personas nos pasa igual: ratas, serpientes, arañas, despedidas, públicos masivos, aviones, hipotecas, exmujeres... Los acechos son innumerables, tan diferentes como vidas existen. Pero llega un día en que ese todo oscuro se vuelve tan recurrente en su abuso de poder que termina por insensibilizarnos. Como con el dolor físico, acaba uno acostumbrándose. Entonces cambia el turno de juego, la iniciativa se va a la otra mano y el león ve el mundo diferente, más luminoso, más alegre y libre. La boca está abierta, preparada para el bocado, después para el zarpazo, porque ha aprendido que puede vencer. Ya lo hizo antes, tantas y tantas otras veces. 

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Pues a mí me parece que el león está aburrido, con cara de "válgame Dios" y de "con lo que era yo..." . Peligrosa apatía, de la que bien se ocupan por crear los machotes y machotas sentados en sus tronos de mierda. A este mundo, con lástima para los soñadores como el que escribe o el que te ha leído, le hace falta un buen walking dead. Pero de los de verdad.

Popular

ELLA PERDIÓ SU MAGIA

Ella aún no lo sabe, pero ha perdido su magia para siempre.     No ha pasado mucho tiempo desde el cataclismo. La catástrofe que envolvió la tierra en fuego hasta terminar con el mundo conocido, el de los hombres y las hadas, para reducirlo todo a la realidad animal.     Ella aún tardará en darse cuenta y por eso insiste en su antiguo hechizo, hipnótico a través de las pupilas de unos ojos que antaño atravesaban el alma y nublaban la razón hasta convertirte en su siervo. Ahora no es más que una serpiente; pero cuidado.     Es un reptil gigantesco, musculoso y recio, capaz de abrazar con la fuerza de un oso, hasta arrancar el último soplo de oxígeno de los pulmones, incluso de la sangre. No es inofensiva, no. Solo perdió su magia... 

LA ENCRUCIJADA DEL ELECTRÓN

–¡Ay Dios mío! ¡Dios mío! ¡Voy a llegar tarde!–. Cuando el electrón llegó al poste enmarañado de cables, casi le da un pasmo. Semejante cruce de caminos era lo más parecido a una pesadilla.  Habían pasado ya dos milisegundos desde que alguien al otro lado de la ciudad diera clic al ratón. A él se le había encomendado, a esas horas de la mañana, el trabajo de transmitir la voluntad del joven que consultaba páginas de Internet sin mucho criterio: periódicos digitales, chistes virales y algo de pornografía.  –¡Pero qué es esto! –exclamó la partícula atómica. Y es que a la hiperactividad ya propia de un electrón se le unió la ansiedad de no saber dónde ir. Así que la angustia comenzó a succionarle el pecho y sintió cómo comenzaba a bajarle la tensión.  Tras él, otros electrones lo superaban a la velocidad del rayo, colándose a derecha, izquierda; arriba, abajo...De pronto, alguien paró a su lado. 
Era un electrón viejo, bastante cascado, con horas de viaje, lo que para un electrón, acost…

UN HOMBRE, SIN MÁS

Deja de soñar, si es que realmente sueñas. Abre los ojos y despierta, si es que duermes de verdad.
¿O acaso solo finges?

Ningún príncipe besará tus labios, princesa mía. Puede que lo haga un hombre, algún día.
Un verdadero hombre, tal como yo, reina del alma mía.

Pero tú me rechazas y esperas. Ansías la perfección. La de ese príncipe azul, que nunca alcanzarás.
Escucha cuando te digo, aurora de mi alegría, que vives el mundo y no un cuento, muy a tu pesar.
Créeme cuando afirmo, que nunca aparecerá, ese príncipe que ansías, porque no existe, además.
Déjame que te diga, diamante, estrella, rosa, que esta realidad que no vives, la que dejas escapar...
...tampoco entiende de princesas y te tiene por una mujer, sin más.