Ir al contenido principal

EL CASTILLO DE LIBROS DE BAMBERT


Bambert puso aquellos libros sobre la repisa de la ventana para pertrecharse frente a lo mundano. Con aquella barrera imaginaria fortificó su hogar hasta convertirlo en un castillo protegido por decenas de héroes, animales fantásticos y magos, todos personajes que habitaban esas páginas de aventuras. 

En aquel mundo se sentía mejor, podía viajar en el tiempo y en el espacio sin límite. La realidad le parecía vacua, vulgar, como la misma gente. Aunque de fondo también subyacía el temor de un adolescente de 14 años a enfrentar una realidad que nada tenía que ver con las andanzas de sus personajes literarios favoritos. Él los había ido eligiendo cuidadosamente. Exitosos, seductores, inteligentes y lo suficientemente dichosos como para salvar cualquier dificultad, incluso con todo en contra. Afuera, en la calle, las cosas eran bien distintas. Bambert no se sentía para nada exitoso, seductor o dichoso; aunque quizá sí algo inteligente, al menos lo suficiente como para reconocer la estupidez ajena. Después de pensarlo mucho, creyó llegar a la conclusión de que era un sociópata; pero aún era demasiado joven para entender que la adolescencia consiste precisamente en eso. 

Bambert se refugió en la literatura para escapar a esos mundos mejores. Y en ese tiempo leyó más de 500 títulos. Clásicos, sobre todo. Alimentó su habilidad innata para contar historias con el genio de los más grandes literatos de todos los tiempos. En el pequeño Bambert se ocultaba por entonces un grandísimo escritor, uno que se mostraría al mundo tres décadas después con títulos traducidos a 20 idiomas. Pero él, con solo 14 años, era aún demasiado joven para saberlo. 



Comentarios

Popular

SOLO

Dicen que tanto esmero pone el artista al esculpir su estatua que a veces le nace un alma. Se equivocan. No es la estatua la que cobra vida, es al propio metal al que parece latirle el corazón. 
Al principio no tenía forma humana. Su primer recuerdo, en que comenzó a tomar conciencia de sí mismo, es el de un montón de lingotes de cobre esperando a ser fundidos en el molde de niño. Entonces ya se sentía solo
Pensó que aquella forma humana que lo esperaba al enfriar el metal le despertaría ese alma que a otros les había brotado... Lo convertiría en uno más de ellos, los que viven: que hablan, pasean, ríen, se acarician, se susurran palabras al oído y se besan. 
Fundieron los lingotes de cobre y los dejaron enfriar en el molde del niño. Poco a poco  comenzó a sentir los brazos; luego las piernas, y los dedos de los pies. Notó un tacto en los labios y en la nariz. Era el artesano que limpiaba su cara para despegarla del molde. Así llegó al mundo. Así, se convirtió en un niño de cobre. 

LOS UNIVERSOS PARALELOS

-Repíteme lo de los Universos paralelos. Todavía no sé si lo he entendido... Él respiró un segundo y allí, en mitad de la playa, buscó el tono más didáctico. Tuvo una idea. Levantó la mano, volviéndola sobre la palma. -¿Recuerdas eso que decían que esta línea te indicaba lo que ibas a vivir? Que esta era la línea de vida de una persona... Ella frunció el cejo, escéptica... -Sí, un cuento... -Vale, un cuento, pero es un ejemplo... Ahora mira el suelo... Imagina que todos esos surcos sobre la arena son vidas diferentes.  Ella obedeció para fijar la atención en la arena. El sol se filtraba por los diminutos canales de agua que comenzaba a conquistar la playa con la subida de la marea.  -Pues imagina que no se trata de vidas diferentes de distintas personas sino de una misma. Que todos esos caminos son posibles caminos que seguiría tu vida... -Ya- Asintió ella. -¿Y hay alguna de mis vidas en la que no te haya conocido? -En serio... Pues habrá algunas en las que no esté yo, otras en las q…

LOS MUNDOS INVENTADOS

Al estudiar la esencia misma del cerebro, el porqué de su existencia, la ciencia regresa al pasado más remoto. Al tiempo en que las células se asociaron para crear seres más complejos. A una época en que esa simbiosis alumbró el primer ser multicelular suficientemente complejo como para moverse por cuenta propia.     La capacidad motriz fue condición necesaria para buscar alimento o para reproducirse. ¿Qué hizo aquel primer cerebro? Trató de comprender la realidad, el entorno que lo rodeaba para interaccionar con él. Aquella primera imagen del ecosistema fue el primer pensamiento creativo sobre la tierra. Y esa creatividad es precisamente la que ha permitido a la evolución caminar hacia la aparición del hombre moderno, entre otras cosas.   Emily Nasbaum, de la Universidad de Yale; y Paul Silva, de Greensboro, llegaron a sugerir que la inteligencia tiene una correlación clara con la creatividad. Atribuyen el carácter abstracto de las estrategias más creativas a un atributo de éxito…