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SE PREPARA TORMENTA


-Aquí hace bastante frío, más que en el océano, ¿no te parece?
-No hace falta que lo jures...

-Y huele bastante mal...
-Claro
-No sé exactamente a qué, pero muy mal.
-Es pescado podrido, merluzo.
-¿Pescado podrido?
-Si
-¿De dónde viene?
-¡De ti!
-¿Estás de coña?
-No, hueles realmente mal, y yo también. Igual que todos estos que están aquí, tiesos.
-¿Tiesos?

-Al menos estamos todos enteros...
-¿Quieres decir que estamos todos muertos?
-¿Me estás tomando el pelo?
-¿Mmm?
-Estamos todos muertos, amigo.

-Maldita sea, algo sospechaba, mucha tranquilidad, todo el mundo callado por aquí...
-Todos menos tú.

-¿A qué estamos esperando?
-A que nos coman.
-¿Eh?
-Maldita sea amigo, cállate...
-¿Explícame eso?
-Olvídalo, a tí te dejarán por bobo...
-No sé por qué tienes que faltarme al respeto continuamente...
-O quizá te coman hoy mismo, con patatas y al horno. Estarás muy rico...
-Sádico...
-Es lo que hay, amigo.
-¿Por qué?
-Porque a ellos les gusta comer pescado en estas fechas.
-¿Quiénes son ellos?
-Los humanos.

-Creo que uno de esos humanos me pescó.
-Puede ser... Idiota.
-¿Y ahora me quieren comer? ¿Para qué quieren comer pescado? A mí no se me ocurriría comer un humano.
-Ellos son diferentes.
-¿Por qué no comen otros humanos? Otros que sean más pequeños que ellos, como hacemos en el océano... Todos los peces comemos otros peces pequeños...
-Lo hacen.
-¿En serio?
-Si... Bueno, no literalmente, pero lo hacen. Los grandes se comen a los pequeños...
-¿Y por qué entonces buscan otras cosas que comer, como nosotros?
-Pregúntaselo a ellos...


✽✽✽


-¿Así que solo nos queda esperar a vernos morir?
-Me temo que sí, amigo.
¿No hay esperanza?
-Dependiendo de lo que entiendas por esperanza...
-Nosotros estamos en un refrigerador de un restaurante, ¿verdad?
-Efectivamente, no hay forma de escapar.
-¿Y si cayera una gran tormenta?, la más grande que jamás se haya visto. Una que levantara olas de 100 metros. Una capaz de provocar un diluvio masivo, devastador.
-¿Y qué?
-Inundaría todas las ciudades y este local.
-Ya...
-Y este refrigerador se rompería, y caeríamos al suelo. Un suelo lleno de agua porque estaría inundado...
-Sería agua dulce, idiota.
-¿No puedes aguantar un poco en agua dulce?
-No.
-Pues yo sí. Podría nadar hasta el océano y ser libre de nuevo.
-Quién sabe, estamos en 2018. Igual tienes suerte y te toca...
-Eso, estamos en 2018. Todo puede pasar. De ilusiones también se vive.
-Suerte con ello, amigo.

Y entre tanto, un trueno se escucha en la lejanía y comienza a llover...

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SOLO

Dicen que tanto esmero pone el artista al esculpir su estatua que a veces le nace un alma. Se equivocan. No es la estatua la que cobra vida, es al propio metal al que parece latirle el corazón. 
Al principio no tenía forma humana. Su primer recuerdo, en que comenzó a tomar conciencia de sí mismo, es el de un montón de lingotes de cobre esperando a ser fundidos en el molde de niño. Entonces ya se sentía solo
Pensó que aquella forma humana que lo esperaba al enfriar el metal le despertaría ese alma que a otros les había brotado... Lo convertiría en uno más de ellos, los que viven: que hablan, pasean, ríen, se acarician, se susurran palabras al oído y se besan. 
Fundieron los lingotes de cobre y los dejaron enfriar en el molde del niño. Poco a poco  comenzó a sentir los brazos; luego las piernas, y los dedos de los pies. Notó un tacto en los labios y en la nariz. Era el artesano que limpiaba su cara para despegarla del molde. Así llegó al mundo. Así, se convirtió en un niño de cobre. 

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