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LOS UNIVERSOS PARALELOS


-Repíteme lo de los Universos paralelos. Todavía no sé si lo he entendido...
Él respiró un segundo y allí, en mitad de la playa, buscó el tono más didáctico. Tuvo una idea. Levantó la mano, volviéndola sobre la palma.
-¿Recuerdas eso que decían que esta línea te indicaba lo que ibas a vivir? Que esta era la línea de vida de una persona...
Ella frunció el cejo, escéptica...
-Sí, un cuento...
-Vale, un cuento, pero es un ejemplo... Ahora mira el suelo... Imagina que todos esos surcos sobre la arena son vidas diferentes. 
Ella obedeció para fijar la atención en la arena. El sol se filtraba por los diminutos canales de agua que comenzaba a conquistar la playa con la subida de la marea. 
-Pues imagina que no se trata de vidas diferentes de distintas personas sino de una misma. Que todos esos caminos son posibles caminos que seguiría tu vida...
-Ya- Asintió ella. -¿Y hay alguna de mis vidas en la que no te haya conocido?
-En serio... Pues habrá algunas en las que no esté yo, otras en las que siga estando. Otras en la que eres madre de tres hijos míos, o de cuatro. Otras en las que quizá te has casado dos veces con otro, o incluso en las que ya hayas muerto. 
Ella ladeó la mirada, exageró un gesto de sorpresa forzada. Ese último detalle, aunque fuera parte de la ficción, no le gustó nada en un instante tan bucólico. 
-¿Siempre estropeas un momento bonito? Aquí los dos, con la puesta de sol, y me imaginas muerta. 
-A ver... Es parte de la explicación-, concluyó él, y respiró hondo, sintiéndose incomprendido. 
Pero ella lo recondujo.
-Y todas esas vidas... ¿Todas terminan en la maravillosa puesta de sol?
-Claro que sí- concluyó él, sonriente, consciente de que había salvado otro mal trago en aquella primera cita y de que era el momento de darle un beso. Siempre se le dio mejor besar que explicar los universos paralelos. 

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