Ir al contenido principal

EL HIERRO OXIDADO


Los dos críos no pudieron exigirle nada más a sus pulmones. Estaban exhaustos y el pecho les ardía por dentro. Habían corrido como gacelas durante al menos media hora; y para nada porque allí, en el cementerio, nada parecía diferente al resto del pueblo. Todo estaba igual de rojo, como sus botas, enfangadas en ese barro brillante. Pasadas doce semanas del accidente en la mina, ya nadie podía ganarle la batalla al hierro oxidado. El murete que contenía las escorias de la explotación industrial a cielo abierto reventó liberando el mineral, que se había filtrado en el agua para después conquistar el pueblo entero. 
Casi parece que el propio hierro pudiera pensar, que hubiera imaginado este plan redondo y lo estuviera consumando. Seguro que ahora mismo, viendo el paisaje, estaría festejándolo. 
Los grifos de las cocinas emanaban el líquido rojo, como las fuentes y los manantiales del monte. A veces, cuando se encadenaban varios días sin llover, se volvía más viscoso, más rojizo. Entonces podía confundirse con sangre. Daba la sensación de que el pueblo estuviera herido de muerte. 
Los viejos dicen que algo parecido sucedió hace cien años. Cuando otro escape llegó a ese cementerio; pero esa vez, curiosamente, solo afectó a unas pocas tumbas. Una espesa vegetación escarlata cubrió las verjas y envolvió las lápidas. Cuentan que alguien apartó la corteza de un árbol de un navajazo y el tronco empezó a sudar ese fluido rojo, viscoso, idéntico a la sangre. 
Aquel episodio, hace ya cien años, alimentó decenas de supersticiones. Algunas fueron invenciones  apasionantes. Hoy, maldita sea, todo queda reducido al hierro oxidado. 

Comentarios

Popular

LOS UNIVERSOS PARALELOS

-Repíteme lo de los Universos paralelos. Todavía no sé si lo he entendido... Él respiró un segundo y allí, en mitad de la playa, buscó el tono más didáctico. Tuvo una idea. Levantó la mano, volviéndola sobre la palma. -¿Recuerdas eso que decían que esta línea te indicaba lo que ibas a vivir? Que esta era la línea de vida de una persona... Ella frunció el cejo, escéptica... -Sí, un cuento... -Vale, un cuento, pero es un ejemplo... Ahora mira el suelo... Imagina que todos esos surcos sobre la arena son vidas diferentes.  Ella obedeció para fijar la atención en la arena. El sol se filtraba por los diminutos canales de agua que comenzaba a conquistar la playa con la subida de la marea.  -Pues imagina que no se trata de vidas diferentes de distintas personas sino de una misma. Que todos esos caminos son posibles caminos que seguiría tu vida... -Ya- Asintió ella. -¿Y hay alguna de mis vidas en la que no te haya conocido? -En serio... Pues habrá algunas en las que no esté yo, otras en las q…

EL ENEMIGO OLVIDADO (Un juego con los lectores. Lee el final)

'Sinestesia'. Samuel recordó la palabra que había aprendido ese día en clase de quinto. La abuela estaba en casa y eso significaba tarta de manzana. Visualizar el episodio, que se producía solo una vez al mes, le activaba la salivación y una emoción que le recorría la espalda con un escalofrío. A Samuel le gustaban los dulces. Demasiado. El médico había advertido a su madre que debía restrigir su dieta si no quería convertirlo en un adulto obeso; pero a él le importaba un comino. En bicicleta corría más que su colega Tomy. Siempre le dejaba atrás.
-¡Vamos! Siempre tengo que esperarte... -gritó con la cara congestionada por el esfuerzo sobre los pedales. Conoció a Tomy seis años antes. En un cumpleaños de su hermano, Jaime, que era tres mayor que él. El pequeño Tomy se encontraba en esa frontera crítica en que no eres lo suficientemente alto como para ir con los mayores, ni lo suficientemente bajo como para ser uno de los pequeños, así que se juntó con Samuel, que vivía en el…

ELLA PERDIÓ SU MAGIA

Ella aún no lo sabe, pero ha perdido su magia para siempre.     No ha pasado mucho tiempo desde el cataclismo. La catástrofe que envolvió la tierra en fuego hasta terminar con el mundo conocido, el de los hombres y las hadas, para reducirlo todo a la realidad animal.     Ella aún tardará en darse cuenta y por eso insiste en su antiguo hechizo, hipnótico a través de las pupilas de unos ojos que antaño atravesaban el alma y nublaban la razón hasta convertirte en su siervo. Ahora no es más que una serpiente; pero cuidado.     Es un reptil gigantesco, musculoso y recio, capaz de abrazar con la fuerza de un oso, hasta arrancar el último soplo de oxígeno de los pulmones, incluso de la sangre. No es inofensiva, no. Solo perdió su magia...